Hacía mucho veía que ya nada era como antes. Que estaba creciendo le decían. No quería, no quería nada de eso. Era un niño pero su cuerpo seguía creciendo. Sus huesos no escuchaban el grito desgarrador de su alma. Tímido. Idiota. Antisocial. A él no le gustaba ninguno de esos motes. No buscaba reconocimiento. No le importaba. No anhelaba nada. Casi nada.
Anónimo, 2009
Hace 5 horas

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada