martes, 16 de noviembre de 2010
Máxima
lunes, 8 de noviembre de 2010
Locura
jueves, 4 de noviembre de 2010
Viajar
domingo, 31 de octubre de 2010
Nudo
lunes, 25 de octubre de 2010
Concretar
Madre, estoy cansado de no cansarme – le dijo, en tono a la vez zumbón y triste.*
Otra vez, como no hacía mucho, volvió a renunciar. Pero en esta ocasión, el abandono fue, casi, antes de empezar. Siempre encontraba una razón que lo dejaba satisfecho. Al mismo tiempo, en una especie de formación sedimentosa, cada alejamiento le dejaba un tinte amargo. Así, luego de que perdiera la cuenta de las veces que había dejado las cosas por la mitad, el sentimiento negativo se hizo llamativa e inquietantemente grande.
Que vaya a hacer terapia le habían dicho. Si, lo hizo un par de veces. Pero entonces, sus prejuicios y sus juicios acerca de la estupidez de la doctora terminaron por quitarle el momentáneo entusiasmo.
Hablar, con quien hablar. Se sentía sólo en estas cosas. Sus amigos, compañeros irremplazables a la hora de reír y emborracharse no lo comprenderían. Al menos eso es lo que él pensaba. Varias veces había compartido su pensar con ellos pero no creyó encontrar la respuesta esperada. También esto era un tema de debate interno, quizás se pensaba superior a los demás sin motivo alguno.
¿Qué había hecho él para ser considerado mejor a otros? ¿Acaso leer algunos libros y dársela de librepensador le había servido alguna vez para algo? Por las noches, cuando pensaba y monologaba en silencio, se preguntaba por qué ningún trabajo le gustaba ¿Era realmente un vago? Quería creer que no y que el problema pasaba por otro lado. Tal vez estaba buscando el trabajo perfecto, ese que, internamente, sabía que no existía.
Yo elegí ser filósofo porque no me gusta el trabajo físico le dijo una vez un pariente que había muerto cuando él era un niño. Algo que lamentaba profundamente ahora que tenía tantas preguntas y tan pocas respuestas.
¿Aprender guitarra? ¿Volver a hacer radio? ¿Mejorar el inglés? Todas esas actividades, de a una por vez, rondaban por su mente e incluso contaban con cierto y repentino entusiasmo. En seguida, el brote de excitación se veía sofocado. ¿Para qué empezar si se que lo voy a dejar al poco tiempo, para qué exponerme a una nueva frustración? repetía cada una de las veces.
Demasiadas preguntas y demasiados peros vio en su mente y se le ocurrió que ese podría ser la razón por la cual nunca hacía nada.
Te contestaré que no hay nada perdido, absolutamente nada. Lo único que te ocurre es que no concretas.*
lunes, 18 de octubre de 2010
Soliloquio de un mediocre
jueves, 14 de octubre de 2010
Revolución Suspendida
La noche encontraba a Salvador tranquilo en un bar del centro. Eran las
- Ah si, que bueno ¿qué estudias?
Le dijo que estudiaba Ciencias de
Sus respuestas eran desopilantes, sin (?). “Yo soy de clase media alta así que no puedo promover la revolución(!)” o “El Estado me estafa” le estaban haciendo explotar el detector de bigotes.
Salva se predispuso para el adoctrinamiento, aunque, obviamente, sin perder de vista el objetivo final. Porque como le dijo un amigo, peronistas y pitoduros somos todos (?).
De todos modos, no pasaron más de 5 minutos cuando le espetó el catastrófico “tengo que ir al baño”. Se quedó solo. Fue ahí cuando recordó a @jorgealtamira, suspendió la revolución y fue a buscar un Fernet.